Edith Stein



Hoy nos visita Edith Stein, mujer buscadora infatigable de la verdad, que no renunció a extender el papel de la mujer, tocando así el del hombre:

Ella dijo:

 Cuanto más oscuro se vuelve aquí todo para nosotros, tanto más tenemos que abrir el corazón a la luz que viene de arriba.

Mi vida comienza cada mañana de nuevo y termina cada noche; más allá no tengo planes ni propósitos.

Edith Stein en su propio desarrollo ha tenido que emanciparse de expectativas ajenas, de determinaciones ajenas, de estimaciones ajenas, hasta el punto de que no se comprendió a sí misma específicamente como el "problema" femenino. "Como colegiala y joven estudiante he sido feminista radical. Luego perdí el interés por toda esta cuestión. Ahora busco, porque debo, soluciones puramente objetivas"76.

En la forma precipitada de hablar actualmente podría decirse que en ello se expresa una falta de solidaridad femenina. Por otro lado, ¿no se ha logrado en ella  personalmente el objetivo del movimiento feminista, el de haberse hecho superfluo? Este objetivo no se ha alcanzado hasta hoy, pero Edith Stein documenta con su vida, sus reflexiones y su propia actitud una fase intermedia importante. Leyendo atentamente sólo muy pocas cosas se han convertido en pura historia. 

Las mujeres de hoy verán en Edith Stein en parte una "hermana desde la historia", en parte una hermana superada por la historia. 

La orientación incondicional de la cuestión de la mujer según las afirmaciones bíblicas e incluso eclesiásticas parecerá innecesaria a muchos no creyentes. Pero precisamente aquí se muestra qué posibilidades innovadoras ha sabido encontrar Edith Stein en las afirmaciones interpretadas convencionalmente, hasta qué punto su intelecto apoyó el querer creer, cuan poco la tradición está agotada en su espíritu.

"Antes bien son posibles muchas más cosas de lo que se piensa comúnmente desde el punto de vista auténticamente católico, es decir, libre y amplio"77 .

Curiosamente coinciden por ejemplo Edith Stein y Simone de Beauvoir, que en lo demás están tan separadas, en el postulado de tomar en serio la personalidad femenina en sus predisposiciones individuales, en su propio proyecto de vida: en el cambio de la cuestión por lo femenino en sí hacia la atención por la persona, por la mujer individual y única, o más claramente, por lo humano en la mujer.

Naturalmente el concepto de persona de Beauvoir permanece finalmente vacío, es decir, llenado por poco más que la autonomía abstracta del ser uno  mismo, mientras que Edith Stein concibe la persona desde sus  disposiciones únicas en cada caso por su origen (divino) y experimenta los elementos genéricos (corporales y anímicos) existentes  en ella ya no de modo determinante, sino que los apoya, pero en  todo caso de modo subordinado. "Es que ninguna mujer es solo mujer".  

Edith Stein no es "actual", es ella misma. En ella se juntan dos  libertades: la libertad de la filósofa que piensa independientemente  y la libertad de una cristiana liberada por la Revelación.

Ante este  raro encuentro se impone la reflexión.

76 E. Stein, Carta 100 del 8-8-1931 a Callista Kopf OP, SB 1,97. 
  77 E. Stein, SB I, 97. 

Hanna-Barbara Gerl-Falkovitz Lehrstuhl fíir Religionphilosophie und vergleichende Regionswissenschaft Techische Universitát Dresden Philosophische Fakultát 01062 Dresden Alemania


Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Adónde te escondiste…? Fr. Miguel Márquez (Cántico Espiritual 01)

San Patricio, el trébol y la buena suerte

THÈRÈSE, la película sobre Santa Teresita