Epistolario Teresiano Mística y Humanismo: situación crítica en la Reforma, por P. Salvador Ros García 03



La Santa Madre con una Carta quietaba una Comunidad

El epistolario nos permite reconocer cómo vive ella aquello que dice, es el contrapunto y la veracidad de lo que dice, las actitudes dónde se reflejan sus obras.

El que perdona está en unión con Dios, lo dice en el capítulo 36 de Camino, para perdonar cualquier injuria, y, si no, no fíe tanto de su oración.

“No puedo yo creer que alma que tan junto llega de la misma misericordia, adonde conoce la que es y lo mucho que le ha perdonado Dios, deje de perdonar luego con toda facilidad y quede allanada en quedar muy bien con quien la injurió. Porque tiene presente el regalo y merced que le ha hecho, adonde vio señales de grande amor, y alégrase se le ofrezca en qué le mostrar alguno.” Camino de Perfección 36, 12

Estas tres cartas nos habla de cómo perdona Teresa.



Estamos en Sevilla el 31 de enero de 1579, momento crítico en la actividad fundacional de la Santa. La oposición se ha agravado desde hace año y medio; muerte del nuncio Ormaneto y llegada del sucesor Felipe Sega. Este se ha declarado contrario a la Santa y a su reforma, y ha destituido a Gracián (23-07-1578), quien ha cesado toda actividad en Andalucía. En cambio ha entrado en acción el provincial andaluz, Diego de Cárdenas, instruyendo en el Carmelo sevillano un proceso en que logrará filtrar calumnias soeces contra Gracián, la Santa y María de San José, priora de Sevilla. Depone a esta última, intenta expulsarla de su Carmelo, y nombra vicaria en su lugar a Beatriz de la Madre de Dios, recién profesa. Envía al nuncio las actas del proceso y con ellas las cartas de la Santa que ha secuestrado en el convento. Sega decide la condena de Gracián: deposición de todo cargo, reclusión en el colegio de Alcalá de Henares, castigo a ayunos y disciplinas extraordinarias y prohibición de toda correspondencia epistolar (especialmente con las monjas), excepto con sus padres y el mismo nuncio. Los hechos de Sevilla son de noviembre de 1578. La condena de Gracián del 20-12-1578. La Santa conoce ya el contenido del proceso. También María de San José está incomunicada. La Santa no puede hacerle llegar cartas por la vía normal. Se sirve de un mensajero de ocasión (el mozo de Ávila) y del venerable prior de la Cartuja de las Cuevas (Sevilla), de unos 89 años de edad, a quien envía dos misivas: una para él, explicándole el caso; la otra para que la lea o haga llegar a las Carmelitas de Sevilla.








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