El hombre actual y la experiencia de Santa Teresa

La profesora Sara Gallardo, con palabra sabia, nos introduce en la experiencia del hombre de hoy, dejando que sea Santa Teresa quien nos ilumine el deseo, para no sólo fascinar, sino sobre todo, encender en nosotros el deseo de Dios.


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¿Qué puede decirnos Santa Teresa de Jesús?

Los hombres estamos sedientos junto al pozo.

Por eso nos preguntamos, ¿da igual el camino que pueda conducirnos a Dios?

Santa Teresa nos dice que es señal que se va por buen camino que el alma crezca en amor al Señor.

¿Cómo despertar al hombre de hoy, en aparente autosatisfacción, si además cree que no hay nada que buscar?

Para responder a estas preguntas hemos de profundizar en el misterio de la afectividad humana, sobre el que Santa Teresa tiene mucho que decirnos.

La experiencia del amor encierra en sí la satisfacción de esta promesa. En nosotros habita un deseo.

“Si conocieras el don de Dios”

La Samaritana

La oración es un ejercicio del deseo, una búsqueda de lo anhelado por el hombre.

Santa Teresa ha insistido con mucha frecuencia en este ejercicio del deseo, cuando nos dice que importa mucho animarse a grandes cosas.

¿Por qué, entonces, tantos siguen yendo a pozos cuyas aguas les siguen haciendo tener sed?

Bien decía Santa Teresa que no se contenta el alma con menos que Dios.

Entramos pues en la Pedagogía del Deseo:

Para ello, primero, hemos de distinguir entre nuestras satisfacciones, y nos preguntamos: ¿cuál produce verdadera alegría?

En segundo lugar, e indicativo del buen camino del deseo es no quedarnos satisfechos con lo ya logrado, sino aspirar a bienes cada vez mayores y más profundos.

Santa Teresa fue una mujer de grandes deseos. Su relación con el Señor se desarrolla con una tensión amorosa y dinámica hacia él, hasta que los deseos se van perfeccionando en contentar a Dios en las obras.
Importa mucho conocer por experiencia que Dios nos ama.

El amor en que ha creído Teresa no pone limites a sus dones, no le frenan ni siquiera sus pecados e ingratitudes.

Nos aprovechamos poco del amor de Dios, nos creemos que no es posible tanto amor de Dios.

Por eso hay que tener el ánimo animoso, con grandes deseos, y una determinada determinación.

El amor perfecto lleva a las obras.

“El deseo es sed del Agua Viva”, no sólo viene de la necesidad, de lo que nos falta. No es sólo la necesidad la que impulsa el Deseo, es el agradecimiento a un Dios que nos convida a amarle.

La memoria de las mercedes que Dios hace vale más que todos los castigos del infierno: más nos mueve el agradecimiento que el temor.

Así olvidamos nuestro contento para contentar a quien amamos.

Nuestra respuesta es conocimiento de sí mismo y de aquel quien nos ama. Y desde luego, las obras del Amor, porque el Amor es un dinamismo que nos lleva a obrar.

Si su majestad nos mostró el amor con tan espantables obras, ¿cómo queréis contentarle con sólo palabras?

Finalmente, se abre un diálogo con los asistentes, en el que destacaría:

El Cristianismo es un camino que ensancha el corazón.

Surge una pregunta sobre la Determinada Determinación que habla la Santa.

Finalmente hablamos de los distintos caminos y la validez de los mismos referida sobre todo a los grandes deseos, a la disposición de superar siempre aquello que ya se ha alcanzado, porque Dios es más grande que nuestras experiencias.

"Para llegar a Dios hay tantos caminos como hombres." Benedicto XVI

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